(Aclaro que no soy escritor, ni quiero serlo)
Fue en un día de trabajo normal, en el que tomé una lapicera y empecé a dibujar una historia. Una historia de vida. Historia en la cual yo era el único protagonista...
Todo empezó por un par de líneas, que al unirse unas con otras formarían un futuro, lejano y muy ansiado... El futuro que desde niño soñaba, el cual le veía muy lejos. Pero ahora, con el pasar de los años se va haciendo mas cercano. Hoy veo que el futuro está a la vuelta de la esquina, pero no quiero que se acerque. Este futuro que empecé a dibujar se veía muy lindo, pero a la vez muy desolado.
Las líneas se fueron uniendo y se formó una pared medianera, la cual lindaba con una hermosa familia. Luego aparecieron los cimientos, y con un ladrillo arriba del otro se iba formando el futuro... En un momento dejé la lapicera y me hice un par de preguntas: ¿Es este el futuro que yo quiero?, ahí nomas me respondí: No, esto no me llena el corazón. Y así como fue que ya no quise escribir mas mi futuro, porque se que el futuro se escribe solo...
En el momento que dejé de dibujar, apareció el señor que "levanta quiniela" y me dije: ¡Tengo que jugarle al 32! (El número 32 es, para los quinieleros, el dinero) Y después pensé que era en vano jugar al 32, el dinero no viene por azar, y no me hace feliz. La felicidad me viene por los afectos, por la gente que amo.
Y así fue como en una mañana, dibujé y tiré al tacho mi futuro...
No tiene mucho sentido la historia, pero como se que nadie la va a leer, escribí lo que me pasó por la cabeza en un día de poco trabajo.
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